El Trauma


La vivencia del trauma es uno de los impactos más duros a los que estamos sometidos los seres vivos y este se puede manifestar de diferentes maneras y en diferentes grados.
El Trauma más importante que hemos sufrido todos sin excepción es el trauma del nacimiento, pero ya muchos de nosotros hemos vivenciado experiencias negativas en el útero materno.
Hay muchos tipos  y maneras de encajar los traumas.

Hay dos tipos de trauma, los llamados trauma de omisión y los de perpetración.
Llamamos traumas de perpetración a  algo que pasó, pero hubiéramos deseado que no pasara, y que nos causo heridas emocionales, físicas o también mentales. Este tipo de experiencia tanto puede ser una enfermedad, como un accidente, un divorcio, la muerte de un ser amado y  muchos otros sucesos de la vida.
En el trauma de omisión, algo "no" nos ha pasado que debería habernos pasado. Los bebés y los niños pequeños tienen necesidades reales. Necesitan recibir atención amorosa, ser alimentados cuando están hambrientos y también tener contacto visual. Los bebés necesitan sentir un contacto que nutra su piel y su cuerpo. Pero como niños podemos haber sido abandonados, no haber sido alimentados regularmente, no haber sido abrigados, ni abrazados, ni amados, ni consolados.
El problema está en la resolución del trauma, como nos liberamos de esa carga que llevamos con nosotros y no sabemos soltar.